Tu familia no te hace un seguimiento mensual
De verdad, me da urticaria cada vez que oigo el discurso: “Aquí somos una familia”. No, amigo, tu familia no te hace firmar un contrato de confidencialidad ni te mide el cariño en KPI. Lo que tienes es una relación laboral envuelta en papel emocional barato.
Decir que la empresa es una familia es como llamar “relación estable” a un contrato temporal.
Una empresa puede ser justa, humana y profesional. Pero familia, no. Porque la familia te cuida sin pedirte resultados trimestrales. En la empresa, si no das la talla, te cambian como si fueras un transitario más en la lista de proveedores (y ojo, es justo que sea así).
Así que no, no somos familia. Somos profesionales. Y eso, en este sector, ya sería un milagro suficiente.


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