Reflexiones tras leer el artículo de El Mercantil sobre la electrificación del transporte pesado

Uno pensaría que en 2025 ya estaríamos listos para ver camiones eléctricos cruzando media Europa. Pero no: sólo el 7% de los puntos de recarga en España sirven para vehículos pesados. El resto apenas valen para cargar el móvil mientras esperas que te aprueben una subvención que ya se acabó.

De los 52.000 puntos instalados, solo 2.000 tienen más de 250 kW. Y de esos, un buen puñado ni funciona. Vamos bien… si el objetivo era montar una red de enchufes decorativos.

Lo más irónico es que buena parte de los cargadores los están poniendo los propios fabricantes, como si un transportista tuviera que asfaltar su ruta porque nadie más lo hace.

Aun así, no quiero ser pesimista con España: si nosotros estamos así, seguro hay países europeos que están todavía peor. No somos los últimos del convoy, solo vamos con el intermitente puesto desde hace rato.

La verdad es que, sin puntos potentes y accesibles, hablar de electrificación del transporte pesado sigue sonando más a ciencia ficción que a realidad.

Por ahora, seguiremos haciendo lo que mejor se nos da: mover el mundo con café, paciencia y motores que todavía rugen.


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